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La Ética pública describe valores y principios aplicados a la conducta de todas las personas que desempeñan una función pública. La integridad en los servicios públicos garantiza un gobierno justo y generador de confianza en la sociedad a la que sirve.

Las tareas de los servidores públicos están orientadas al bien común, por tanto, se espera que en su accionar, pongan en práctica los siguientes principios:

Disciplina: Obediencia a las normas del país y de su institución, la disciplina por parte del servidor público es una forma de lealtad institucional.

Vocación de Justicia: Responsabilidad de los servidores públicos de dar un servicio imparcial y equitativo a todos los ciudadanos y ciudadanas.

Vocación de servicios: Cada servidor público tiene un compromiso con las personas a las cuales sirve, agrega valor a lo que hace, siempre pensando en el bien de los demás.

Probidad: Hace de los servidores públicos personas congruentes con los valores institucionales. Es sinónimo de honradez.

Pulcritud: Los servidores públicos asumen la obligación de cuidar Los bienes del Estado, impidiendo por negligencia o mal uso, su deterioro, o la sustracción de los mismos.